La reforma de las prestaciones ha endurecido las condiciones de acceso a la Renta Activa de Inserción, no solo a nuevos solicitantes, sino también para las segundas o terceras renovaciones.
Sorprende el silencio de los medios de comunicación.
La RAI es una ayuda extraordinaria para colectivos con especiales dificultades para integrarse en el mercado laboral: parados de larga duración mayores de 45 años, discapacitados, víctimas de violencia de género o doméstica y emigrantes retornados.
En el caso de parados de larga duración y discapacitados, antes de la reforma del 15 de julio la norma señalaba como uno de los requisitos que el solicitante de la RAI no tuviera “derecho a otra prestación o subsidio”. Tras la reforma se exige que antes de pedir la RAI se haya agotado una prestación o subsidio por desempleo, es decir, haberlos recibido antes.
