Es época de vacas flacas para los ayuntamientos, obligados a hacer recortes, y los trabajadores sufren las consecuencias. Los contratos por obras y temporales no se renuevan, el pago de las nóminas se retrasa y al menos una docena de ayuntamientos han despedido a empleados que llevaban hasta ocho años en el puesto.
La crisis no entiende de color político, fronteras provinciales ni categorías profesionales. Ayuntamientos de distinto signo en Sevilla, Málaga, Granada o Almería han despedido desde psicólogos o abogados hasta jardineros, albañiles, según el secretario de Administración Local de FSP –UGT Andalucía, Juan García Vendrell.
