Las huertas tradicionales resisten el cerco de la agricultura intensiva.
Un estudio localiza 38 zonas de la provincia en las que perviven los regadíos de toda la vida. Su superficie se ha visto reducida a la tercera parte en el último medio siglo.
En apenas 6.000 metros cuadrados de terreno, Sebastián Hevilla tiene sembradas más de una treintena de especies vegetales. Patatas, alcachofas, pimientos, berenjenas, calabazas, naranjos, mandarinos, pomelos, aguacates, ciruelos, perales, vides, un nogal y hasta un chirimoyo. No vive de su huerta comercialmente hablando, pero sí se alimenta de ella. Como este agricultor del Valle del Guadalhorce, cuya explotación está en la zona de Huertas Viejas, cerca de Coín, varios miles de malagueños conservan lo que se conoce como una huerta de regadío tradicional.
