Promotores y particulares recurren cada vez más a esta alternativa ante la dificultad para deshacerse de los pisos El sistema permite al inquilino arrendar una vivienda y, en caso de comprarla, deducirse el dinero entregado
Tras años de rivalidad, el parón del mercado del ladrillo les ha obligado a reconciliarse en un intento desesperado por que su unión seduzca a más inquilinos. Alquiler y venta, dos fórmulas hasta ahora enfrentadas, viven estos días un nuevo romance bajo el techo de la crisis inmobiliaria. La dificultad de deshacerse de una vivienda está poniendo entre las cuerdas a promotores y particulares, que están teniendo que aguzar su ingenio para buscar alternativas de comercialización que hagan atractivas las viviendas vacías. Este caldo de cultivo está propiciando el resurgir del alquiler con derecho a compra. Una tercera vía que permite a los arrendatarios deducirse parte de la cuantía invertida en caso de que, transcurrido un periodo determinado, quieran adquirir el piso en propiedad.
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